Del conjunto de rasgos característicos de todo sistema presidencial, cuatro de ellos se encuentran directamente vinculados con el problema de la integración de mayorías parlamentarias:
- 1) el Ejecutivo y el Legislativo son elegidos de manera directa e independiente;
- 2) existen períodos fijos para la duración de sus cargos tanto en el caso del presidente, como de los legisladores;
- 3) el presidente no tiene facultades para disolver el Congreso; y por último
- 4) el Ejecutivo tiene poder de veto sobre la legislación y ese veto sólo puede ser superado por una mayoría extraordinaria
El modelo más simple de gobierno dividido se da en presidencialismos con sistemas de partido bipartidistas, donde el presidente pertenece a una fuerza política y el Congreso es controlado por otra, como claramente sucede en los Estados Unidos mientras en la Unión Americana, desde sus orígenes, la división de poderes obedeció al criterio de los pesos y contrapesos, en América Latina el criterio para dividir el poder se redujo a una lógica de límites funcionales.
Se han distinguido cinco factores que inciden en la generación de un gobierno dividido:
- 1) el llamado voto diferenciado;
- 2) el peso de las agendas local y nacional;
- 3) el ciclo electoral, que comúnmente se cumplen en elecciones intermedias;
- 4) la existencia de expectativas electorales diferentes en la elección de legisladores y Ejecutivo
- 5) un ejercicio de moderación político partidista que los votantes hacen mediante el sufragio.
A través del voto los ciudadanos buscan balancear y moderar la presencia parlamentaria de los partidos, y con ello pretenden romper un período de dominio partidista. En teoría, todos estos factores son aplicables tanto en sistemas presidenciales bipartidistas, como multipartidistas, porque su razonamiento tiene que ver con los marcos institucionales y con el comportamiento del elector.
Igualmente polémico, es el asunto del déficit público como consecuencia de un gobierno dividido. Detrás de esta aseveración hay una lógica simple: un Congreso mayoritariamente opositor buscará modificar la política económica del presidente en los rubros de gasto e impuestos, porque son las variables que afectan el bolsillo de clientelas electorales específicas y porque lo que pretende es ganar simpatías de cara a la siguiente elección.
Fueron varios los factores que evitaron el choque entre poderes y que la ausencia de mayoría se tradujera en parálisis gubernamental:
- 1) el poder de veto que el PRI mantuvo en el Senado;
- 2) la disciplina de partido, presente en todos los grupos parlamentarios;
- 3) la dificultad para que una coalición opositora pudiera perdurar;
- 4) una moderación del presidente sobre cambios a la legislación;
- 5) el papel que desempeñaron los partidos opositores.
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